Ser paisana Argentina no conlleva simplemente belleza estética, sino donaire, gracia y conocimiento profundo de nuestro acervo nativo; nuestra cultura, tradición y folclore. La Paisana Argentina es quien enraíza con su desempeño en la Fiesta Nacional del Inmigrante, el cobijo a quienes desde distintos lugares del mundo desembarcaron y permanecieron en esta región, para bien de las futuras generaciones.
La edición 2012 de la Fiesta tiene a Andrea Rivas como Paisana, quien tras ser fuertemente escrutada por entendidos en historia, danzas y cultura, resultó electa como tal, con ella dialogamos.
-Todas las chicas que estuvieron en cada una de las colectividades tienen un objetivo final, que es ser Soberana de la Fiesta Nacional del Inmigrante. La Paisana Argentina no. Porque la Paisana no compite. ¿Esto te hace ver la Fiesta desde otro lugar?
“El lugar desde donde lo veo encierra mucho orgullo para mí, debido a que soy la Anfitriona. Desde otro punto de vista sí, al observarlas como van creciendo o como participan de las actividades, ya que las acompaño en todo momento. En cada presentación estoy en contacto y compartiendo junto a ellas, las candidatas a Reina Nacional. Pasa por la alegría de ser “la dueña de casa”, como quien diría…
-Esto de ser la representante de la Argentina y de desenvolverte como la que tiene que dar la bienvenida, ¿te genera cuántas emociones?
“Muchas. Todas las noches. Al hacer el Cuadro Apertura e ingresar con nuestra Enseña nacional me recorren constantes escalofríos. Tanto que la primera noche llegué a lagrimear de la emoción que me embargó. Se siente algo distinto al portar la Bandera Argentina, siendo hija de inmigrantes. He recibido un gran regalo por parte de mis padres, los que siempre y constantemente me han incentivado y motivado sobre la cultura Argentina. Por ellos estoy acá”.
-En la noche de la Gran Elección, la Paisana abre el espectáculo. ¿Te hace sentir nerviosa tener ese protagonismo en el escenario?
“No, nerviosa no. Porque me pone muy felíz por las chicas y lo que significa esa noche para ellas. Comparto sus emociones. El ser Anfitriona de la Fiesta, me permite ver cómo a crecido cada una y el resultado de la última presentación. Luego de haberlas acompañado en todo momento y compartido tanto con ellas, esta Noche, es también un poco mía”.

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