Rusia – La Colectividad

Frío estepario calor de hogar

La casa típica. Data de inicios del siglo XX, fue construída por un inmigrante ruso y trasladada luego hasta el Parque de las Naciones.

La inmigración rusa en la Argentina se inició a comienzos del siglo pasado pero, como la mayoría de los pueblos eslavos y los pertencientes al Este europeo, se intensificó durante la denominada guerra fría y la Revolución Rusa de 1917.

Su llegada coincidió con el período de mayor expansión inmigrante del Centro de la provincia a mediados del siglo XX.
Algunas de las primeras familias arribadas a las región fueron Donchenko, Kislo, Mikoluk, Bikowich, Kasukievich ,Zabczuk, Kowalszuk, Stepanenko, Niewtarowicz, Mielnik, Kriwenski, Krysiuk, Lang, Svorak, Lotocki, Demkzuk, Arciuch, Bielakowich, Krivonosoff, Okulovich, Susko, Zahorski, Sedoff, Pasternak, Prosianik, Basila, Wosniuk, Czuat, Molodoski, Articzuk.

 

Los rusos y sus primeros descendientes misioneros se organizaron el 7 de febrero de 1987, justo después de la recordación del milenio del Bautismo del Dnieper, que fue el hecho por el que, en la historia de aquel país estepario, se delimitaron sus fronteras. Ocurrió en el siglo noveno de nuestra era y significó la conversión de Rusia al cristianismo.

Ese mismo año 1987, la colectividad se sumó a la Fiesta del Inmigrante. En esa edición su representante Raquel Barasz se consagró reina del inmigrante.

Danza rusa. Actuación del Ballet Mietzelitza, uno de los cuepos de baile más numerosos.

La colectividad tiene su casa típica en el Parque de las Naciones, representativa de una casa siberiana, construida con troncos redondos y todas las características de las zonas frías. Pero Rusia presenta otra originalidad en el Parque de las Naciones: la construcción contigua a la casa típica, donde se halla un museo.
La vivienda fue construída en Colonia Guaraní por el inmigrante ruso Basilio Mielnik entre 1930-1936. La construcción estuvo abandonada por algunos años y luego fue convertida en depósito. Al final se la trasladó hasta el Parque de las Naciones donde su reciclado y remosado le otorgaron el brillo que hoy luce.

La música y el canto ruso poseen dos variedades. Los acordes lentos se utilizan en fiestas de salón para palacios de zares, príncipes y doncellas, y la folklórica como el Kosachok y Katiusha, generalmente ejecutadas por la mandolina, la balalaika y especialmente el violín.
Las vestimentas rusas, como en la mayoría de los pueblos de la antigua Europa, sufren variaciones según la región de donde provengan. Aunque las más tradicionales son, en los varones: pantalones más estrechos con camisas bordadas, que se llevan por encima del pantalón. Sombreros o gorros de pie y botas.

Las damas usan blusas bordadas a mano con polleras amplias y coloridas. En la cabeza usan una corona de flores naturales.

En las fiestas más tradicionales visten el Zarapan, traje típico de la realeza con un tocado llamado Kokozhinik, bordado con perlas.

Esta colectividad mantiene un fluido intercambio con el país de origen a tal punto que la ciudad de Oberá fue declarada Molodechno, población rusa cuyo nombre significa juventud.