Durante la realización de la primera Fiesta del Inmigrante, si bien las colectividades jugaron un papel fundamental, no integraron directamente la comisión organizadora.
En una reunión realizada el martes 9 de septiembre de 1980 en la Municipalidad, con la participación del Intendente Jacob y la Comisión Directiva inicial, se aconsejó la inclusión de un representante de cada colectividad en el ente organizador (recordar Capítulo 7 La Grandeza de los Fundadores").
De esa manera, a partir de 1981, las colectividades comenzaron a participar directamente en la dirección de la Fiesta.
De ahí en más, integrantes elegidos por la Municipalidad y representantes de las colectividades compartieron la responsabilidad de la conducción del evento, si bien era dable notar que estos últimos iban adquiriendo más preponderancia año a año.
Este trabajo en común se fue desarrollando dentro de un más que aceptable grado de armonía, que fue permitiendo el progreso paulatino de la Fiesta.
La proyección del Parque de las Naciones donde cada colectividad poseería un terreno para construir su casa típica, fue acentuando esta especie de dominio por parte de las colectividades, que cada vez exigían mayor participación basándose en su enorme gravitación dentro del funcionamiento de la misma.
Nació entonces una asociación de hecho, integrada por representantes de todas las nacionalidades, que tuvo en Fernando Calahorra (colectividad española) al primer presidente.
Las posteriores ediciones de la Fiesta lograron resultados por demás beneficiosos, por lo que se fue haciendo carne la idea de la entrega de la conducción del festival a las colectividades, previa organización jurídica de éstas. Esta premisa se fue consolidando rápidamente. La concreción de la misma era como un fruto maduro..., no tardaría en caer...
En 1995, luego de lógicas discusiones producto del inmenso cambio estructural que se apuntaba, la Municipalidad reconoció que la envergadura alcanzada por la Fiesta sobrepasaba los límites naturales de sus funciones, aceptó el traspaso y las colectividades recibieron la totalidad de la responsabilidad organizativa.
La Federación de Colectividades, creada en abril de 1993, se convirtió entonces en la máxima autoridad de la Fiesta.
Semejante cambio hizo variar todas las estructuras existentes hasta entonces, y la celebración adquirió características nuevas, todas dominadas por los mayores signos de progreso.
Quedó entonces a cargo de la Federación la dirección, programación, conducción, realización y control de la Fiesta, como así también la responsabilidad en materia económica, contratación de espectáculos, seguridad y cuanta actividad fuera necesaria. Enorme tarea, asumida en aras de un ideal de grandeza.
De cualquier manera, la entidad en ningún momento se desvinculó de la Municipalidad de Oberá que, como organismo madre de la Fiesta, continuó prestando amplio apoyo a la misma.
La autoridad máxima de la Federación está constituida por la Asamblea de las Colectividades, integrada por un representante de cada una de ellas, que asume el poder soberano de la entidad.
A su cargo directo queda el contralor de la parte legal, dirigencial y de superintendencia.
Elige también la Comisión Directiva compuesta igualmente por un delegado por cada colectividad.
La Comisión Directiva es la que en la práctica toma las decisiones en forma permanente. Se apoya en asesores jurídicos y controles a cargo de revisores de cuentas.
De la misma dependen 5 Sub-comisiones: de Reinas, Juvenil, del Parque de las Naciones, Comercial y de Relaciones Internacionales.
Depende también de ella la Comisión Organizadora de la Fiesta del Inmigrante, encargada de la concreción de los festejos anuales.
Esta Comisión Organizadora cuenta con una vicepresidencia para cada uno de los rubros necesario para el buen funcionamiento de las programaciones: espectáculos, seguridad, técnica, etc.
La Comisión Directiva central es elegida por un período de dos años, pudiendo ser reelecta. Cada representante de colectividad ocupa un cargo en la misma, uno de los cuales es el de presidente.
Al crearse la Federación fue elegido presidente Oscar Krieger, representante de la colectividad brasileña.
Posteriormente fue designado Hugo Aníbal Sand, de la colectividad nórdica, quien tras una reelección se desempeñó hasta el 2000.
Luego fue electo el Ing. Roberto Rocholl, representante de la colectividad Brasileña, quien dirigió los destinos de la Institución los años 2001 y 2002.
En el mes de Diciembre del año 2002, se realiza la Asamblea Gral. Ordinaria de la Federación y es electa una nueva Comisión Directiva. |