Japón – La Colectividad

Sol de oriente, amanecer misionero

Frente a la casa. El arco a la entrada se asemeja al que se utiliza en los templos de oración.

Desde el lejano oriente, un puñado de japoneses iniciaron la peregrinación que culminó en Oberá en octubre de 1921.

La inmigración japonesa en la Argentina data de principio del siglo XX y tuvo como primer paso el Puerto de Buenos Aires donde se integró la comunidad más importante del país.

El 12 de octubre de 1921 llegó a Oberá, junto a su familia, Tokuyi Kairiyama. Fue él quien alentó a sus compatriotas para que se afinquen en esta región del país. Atentos a su ofrecimiento arribaron junto a sus esposas y algunos con sus hijos: Iumatsu Kairiyama, Takei Sudo, Kunigoro Kamada, Kataro Otaka, Kinso Suyama, Kikujiro Nishimura, Kakuso Kamada, Juji Watanabe, Jiro Minoura, Pedro Héctor Higa, Gungi Nakatsuka, Ken Takakura, Fukikesa Komatsu, Hihashi Miyauchi, Minoru Higa, Suenaga, Nakabayashi, Goto, Araki, Ogawa, Kisaiti, Kanno, Mori, Sato, Saito, Okuda, Ohashi y Harada.

Los japoneses se dedicaron principalmente al cultivo de yerba mate y té y al poco tiempo incursionaron en su industrialización.

En 1953 la comunidad fundó el Club Japonés que cobijó a más de 300 socios. Con este antecedente, en 1980 la numerosa colectividad se sumó a la Fiesta en la que trabajaron casi todas las familias asociadas al club con sede en Los Helechos, una localidad vecina a Oberá.

Casi un cuarto de siglo después, la colectividad construyó su casa típica en el Parque de las Naciones. La misma representa una vivienda tradicional nipona, a la que dotaron de un techo curvo, propio de los templos de aquél pais oriental. La parquización típica que rodea la construcción fue trabajo de Harvo Hishikiori y Alberto Araki. La casa funciona como sede cultural japonesa en Oberá.

Miniaturas japonesas Un milenario pasatiempo oriental.

Los japoneses cantan y bailan canciones regionales, como las danzas de los pescadores o los montañeses.Las vestimentas no dejan de asombrar por su complejidad y lo intrincado de su armado, especialmente el Kimono, prenda que presenta serias dificultades para su vestimenta.

En las damas, el Kimono consiste en una bata cruzada, sostenida por una faja larga, (de hasta cuatro metros) con un adorno llamado Obi. El de los hombres es igual en la parte superior, pero cuenta con una falda llamada Hakama. La mujer lleva cabellos cortos, adornado con flores y colgantes. Ambos sexos usan los mismos tipos de zapatos, similares a las sandalias u ojotas de esta región.

Una de las plazoletas de la transitada avenida Libertad de Oberá lleva el nombre de Japón. En ella existe una gran lámpara de piedra, comunes en las plazas y parques de aquel país asiático. La misma fue diseñada por el ingeniero parquista Yasvo Inomaia.

La plazoleta tiene similares características del Jardín Japonés de Buenos Aires, creación del mismo artista.