La inmigración a la Argentina de ciudadados de Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega e Islandia comenzó en el siglo XVIII, aunque nunca llegó a ser numerosa. En Oberá y regiones de influencia, sin embargo, fue de gravitante importancia y se convirtió en la colonia más grande de América Latina y una de las más importantes del mundo.
En 1913 llegó a Oberá el sueco Hermann Kallsten junto a su esposa e hijos. Inmediatamente arribaron Adolfo Linstrom y Carlos J. Petersson, y luego -todos antes de 1917- las familias de Einar, Andrés, Joel y Juan Nilsson; Hilmer; Alan y Gustavo Kallsten; Magnus San, Carlos Kindgren, Juan W. Danielsson, Conrado Falk, Gustavo Andersson, Sixten Vick, Oscar Torneus, Linus Hultgren y Magnus y Arvid Lundqvist. Familias que son parte del grupo de inmigrantes que fundó la ciudad de Oberá.
Fueron los nórdicos los que instalaron los primeros establecimientos agrícolas, comerciales e industriales de la zona. Levantaron las primeras cosechas; propiciaron la fundación de la primera escuela del lugar y fomentaron las actividades sociales y deportivas, mediante la proyección de la Sociedad Escandinava Svea.
Esta colectividad participó en todas las ediciones de la Fiesta y actualmente posee su casa típica en el Parque de las Naciones que representa una vivienda de los suburbios de los pueblos nórdicos. Su melodía tradicional es el conocido Hambo, así como el chotis y valses populares que incluyan el violín, principal instrumento de su folclore.
Las vestimentas nórdicas son similares en todos los países pero con características regionales. Los hombres usan camisas blancas, chaleco, pantalones de distintos colores o rayados, medias hasta las rodillas, negras, blancas o rojas, con pompones. En algunas oportunidades llevan una casquete en la cabeza y zapatos negros.
Ellas, usan blusas y polleras a media pierna, de diversos colores o a rayas además de un delantal bordado y con puntillas. En la cabeza usan una cofia.
Suecia tiene una plazoleta con su nombre sobre la avenida Sarmiento, donde se levanta una estatua de una familia de colonos con sus herramientas. Finlandia tiene su plazoleta sobre calle Erasmie con un mural y placas recordatorias.
La inmigración nórdica ha sido firme y constante en la zona y fue convirtiendo a la colectividad en una de las más numerosas.
Durante las noches festivas, la casa ofrece música y danzas de los países que conforman esta comunidad donde se sirven platos que se caraterizan por la cocción de alimentos que luego se sirven muy bien condimentados, que se complementa con un vino caliente con especias. |