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Salón principal de la casa francesa |
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La fachada. La colectividad trabaja para culminar la construcción de su casa |
Las crónicas cuentan que los primeros franceses llegaron a la Argentina en el siglo XVIII con un ritmo inmigratorio constante. Los asentamientos se registraron en la Capital Federal, Gran Buenos Aires y algunas provincias del interior del país. Hay ciudades argentinas donde la inmigración francesa ocupa un rol muy importante como en Villa Elisa (Entre Ríos), San Rafael (Mendoza), Pigue (Buenos Aires), Río Cuarto, San Francisco y Laboulaye en la provincia de Córdoba.
Es posible que ninguno de ellos haya logrado la trascendencia que obtuvo el francés Charles Romuald Gardés, convertido luego en un símbolo nacional con el nombre de Carlos Gardel.
Fueron franceses los primeros inmigrantes que arribaron a Oberá en 1911. Los hermanos Juan y Pedro Constantini quienes se dedicaron a cultivar la tierra. Tras ellos, llegaron las familias: Laserre, Bellot, Pertus, Bridier, Chatelet, Lachenais, Daram, Blanchard, Bonealu, Gruberg, Guilbard, Vignoles y la hermana (religiosa) Ivonne Pierron.
Los inmigrantes franceses se unieron a los festejos de los inmigrantes durante la edición del año 1991.
A partir de ese momento, la colectividad trabajó arduamente. Comenzó la construcción de su casa típica en el Parque de las Naciones aunque todavía no la pudieron terminar con los detalles que, aseguran, la enriquecerán con ornamentaciones propias de su origen. Sin embargo, la casa fue habilitada en 1998 y desde entonces en ella su gente trabaja sin pausas.
La misma casa representa lo que se da en llamar estilo Manoir: una construcción típica más grande que una vivienda común pero más pequeña que un castillo, con torres al frente y a los costados. Poseerá techo de pizarra, estilo renacentista.
Una de las céntricas plazoletas de Oberá, lleva el nombre de Francia. En ella se levanta un monumento al sabio francés Luis Pasteur, además de contar con juegos infantiles completos.
La Bourree, música de Francia de alto vuelo, es una especie de polca muy escuchada y bailada en distintas regiones del país.
Si bien París, la capital francesa, es considerara centro de la elegancia mundial, no existe un tipo uniforme de vestimentas típicas que retrotraigan a sus raíces más populares y que no se unifiquen con el resto de Europa. Cada región tiene sus propias vestimentas que se ajustan a las tradiciones históricas o climáticas del lugar.
Lo más común es ver a la mujer francesa ataviada con trajes compuestos por amplias polleras con mucho colorido y blusas muy vistosas de pronunciado escote. Usan sombreros con importantes alas que resaltan su elegancia.
Los hombres llevan prendas confeccionadas con telas de diferentes tipos, calzan medias largas, por lo general tejidas y según las regiones y las influencias usan suecos.
Entre los estilos de modas más tradicionales, se encuentran los de las regiones de Bre taña, Normandía, Borgoña y Aquitaine.
La casa francesa tiene la particularidad de poseer, entre sus integrantes, a vecinos que viven en las colonias aledañas a la ciudad de Oberá que dedican su tiempo a los trabajos en el campo, a la preparación de alimentos naturales y a la cría de animales de corral. Mucha de esa producción luego es comercializada en el seno de la casa. En su cocina se pueden ver como con docilidad sus cocineras preparan un plato a base de rana, muy solicitado por los comensales que la visitan durante la fiesta. |